05 Septiembre 2015

Hace poco tuve la oportunidad de ascender a un colaborador, quien me comprobó las ideas y creencias que tiene un chico joven, acerca de lo que es asumir una posición de jefatura o líder de equipo.  El candidato tenía muy claro el desorden que existía en el área y a penas se le presentó a su equipo, sus primeras palabras fueron: Ahora yo soy el Jefe.   Sé que no puedo generalizar, pero me queda claro que todavía deambulan entre nosotros esos estereotipos antiguos, mas no caducos de: Yo soy el que tiene la razón, aquí se hace lo que yo digo, todo lo han hecho mal, hay que cambiar las cosas y al que no le guste se va.

 

 

Lo cierto es que el joven seleccionado resultó ser todo un dictador y la verdad es que no tenía la apariencia ni el perfil de ser así antes del nombramiento.  Este cambio tan precipitado, que no es la primera vez que veo pasar, es alimentado por una sed de poder que da la autoridad para decir a los demás qué es lo que deben o tienen que hacer. Poder que lleva a tomar decisiones por encima del colaborador, sin preguntar ni dar la más mínima oportunidad de cuestionamiento y menos de planteamiento.

 

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Cuántas veces los jefes nos quejamos que no podemos salir de vacaciones y nos sentimos esclavos de nuestro puesto de trabajo, ahogados por el volumen de temas que tenemos que ver, muchas veces sacrificando vacaciones o tiempo libre.  Esta situación tan cotidiana, es alimentada porque nuestro equipo no tiene el criterio para tomar decisiones, porque nadie sabe cómo tratar al cliente, o resolver determinadas situaciones.  De fondo la verdad es que nos gusta sentirnos indispensables, creyendo que nada puede funcionar sin nosotros.

El trabajo de los jefes de hoy debería centrarse en desarrollar el potencial del personal a cargo, en brindarles las oportunidades para entrenar y probar sus habilidades, para que en el mediano plazo estos colaboradores puedan ejercer el mismo tipo de entrenamiento con sus subalternos.

 

FRANCESCO RIDOLFI 3406726114

 

Lo mejor que podría pasarte como líder de un equipo de trabajo, es que éste sepa qué hacer en cada momento, cómo manejar situaciones o generar propuestas donde todo el mundo ve problemas, llegando al nivel de implementar un plan trabajo para el logro de cualquier objetivo.  El día que obtengas este logro, no sólo habrás evolucionado profesionalmente sino como persona, porque ya serás un entrenador, capaz de formar a otros con diversas competencias como el análisis o desarrollo de estrategias y habilidades básicas como la asertividad, escucha y observación.

Todo este trabajo te permitirá llevar a tu equipo a un nuevo nivel de experiencia, donde el haz porque ahora yo soy el jefe habrá pasado a la historia.  Y tú ¿qué clase de jefe eres?

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About

Consultora Comercial, Conferencista y Entrenadora de equipos de ventas, con más de 12 años de experiencia gestionando áreas comerciales. Master especializado en Administración de Empresas – EADA Escuela de Alta Dirección y Administración de España. Profesional en Administración en Centrum Católica y Publicista graduada del IPP.

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